Algunas de las señas de identidad de nuestro equipo profesional son:

Establece relaciones personales con cada niño y niña desde un profundo y sincero afecto. Escuchar y ponerse en resonancia con ellos. Confiar en los procesos personales que viven y acompañarlos, sin adelantarse sino sabiendo esperar. Creer en la capacidad de autonomía de los niños y niñas

Demostrar un interés sincero por cada uno y por su bienestar. El niño interpreta lo que le llega del adulto. Los movimientos tiernos y delicados expresan atención e interés, los gestos bruscos desatención, indiferencia, impaciencia…

Ser observadora e investigadora para ajustar las propuestas a las necesidades de los niños, y plantearles retos que los impulsen a crecer. Estar atentas para descubrir los procesos que viven los niños y niñas.

Actitud de flexibilidad, apertura, escucha, acogiendo los descubrimientos y modos de aprendizaje de cada niño y de sus familias.

Ser coherente consigo misma, con los niños y con el equipo. Consciente de que es modelo de identificación y de referencia para los niños y, en algunos aspectos, para las familias.

Considerar a vosotros, las familias, como compañeras de camino en la educación de vuestros hijos e hijas. Desde nuestra visión, las familias sois “competentes” para educar a vuestros niños y niñas y para nosotros se trata de acompañaros desde una actitud de escucha y respeto.